Las micotoxinas representan uno de los riesgos silenciosos más importantes dentro de la cadena alimentaria. Su presencia en materias primas e ingredientes puede afectar la inocuidad, comprometer la calidad del producto y generar pérdidas económicas.
Por eso, contar con metodologías de análisis adecuadas es clave para tomar decisiones oportunas sobre la aceptación, segregación o seguimiento de lotes, tanto en controles operativos como en programas de aseguramiento de calidad.
En este artículo te contamos por qué el análisis de micotoxinas es fundamental y qué tecnologías existen para diferentes necesidades operativas y de laboratorio.
Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por ciertos hongos que pueden desarrollarse en granos, cereales y otras materias primas utilizadas en la industria alimentaria y agroindustrial.
Uno de los principales desafíos es que muchas veces no son visibles a simple vista. Incluso en productos aparentemente en buen estado, pueden existir niveles de contaminación que afectan la seguridad alimentaria.
Su detección temprana es fundamental para prevenir riesgos en alimentos destinados al consumo humano y animal. Para su detección, es importante seleccionar ensayos adecuados para la micotoxina de interés y para la matriz que se necesita analizar, ya que cada metodología cuenta con aplicaciones y alcances específicos.
En el análisis de micotoxinas, el resultado no depende únicamente de la tecnología utilizada. También es fundamental que la muestra analizada represente adecuadamente al lote.
Debido a que la contaminación puede distribuirse de manera heterogénea, una muestra poco representativa puede dificultar la correcta evaluación del riesgo. Por eso, los programas de control deben contemplar procedimientos adecuados de toma y preparación de muestras antes de realizar el análisis.
Dentro de los programas de control de calidad, no todos los análisis requieren el mismo nivel de sensibilidad, velocidad o capacidad operativa.
Algunas empresas necesitan resultados rápidos para decisiones inmediatas en planta, mientras que otras requieren análisis más detallados y cuantitativos en laboratorio.
Por eso existen distintas metodologías orientadas a necesidades específicas de operación, monitoreo y aseguramiento de calidad.
La elección de la metodología depende del objetivo del análisis, el tipo de operación y el nivel de precisión requerido.
Mientras algunas industrias necesitan rapidez para liberar materias primas o tomar decisiones operativas, otras requieren análisis más exhaustivos para fortalecer programas de inocuidad y control de calidad.
Las soluciones Reveal® Q+ y Reveal® Q+ MAX de Neogen utilizan tecnología de flujo lateral y están orientadas a la obtención de resultados cuantitativos en minutos, según el ensayo seleccionado.
Estas metodologías pueden resultar especialmente útiles en controles operativos, como la recepción de materias primas o la evaluación interna de lotes, cuando el tiempo de respuesta es un factor importante para la toma de decisiones.
Veratox® ELISA es una metodología cuantitativa orientada a entornos de laboratorio y programas de aseguramiento de calidad.
Este tipo de ensayo puede resultar adecuado cuando se necesita procesar múltiples muestras en paralelo y obtener resultados cuantitativos para documentar controles, evaluar lotes o respaldar procedimientos internos de calidad.
Neogen cuenta con ensayos Veratox® para diferentes micotoxinas, por lo que la elección debe realizarse de acuerdo con el analito y la matriz que se necesita evaluar.
Las pruebas rápidas y los ensayos de laboratorio pueden integrarse dentro de una estrategia de control definida según el tipo de materia prima, la micotoxina de interés, la cantidad de muestras a procesar y la velocidad de respuesta requerida por cada operación.
En Argentina, el control de micotoxinas también adquiere relevancia normativa. En abril de 2025, la Resolución Conjunta 15/2025 incorporó al Código Alimentario Argentino límites máximos para determinadas micotoxinas en categorías específicas de alimentos, entre ellas frutos secos, productos derivados de manzana y determinadas harinas y productos de cereales.
En Rodin trabajamos junto a Neogen para ofrecer soluciones orientadas al control de calidad, inocuidad y análisis de micotoxinas en la industria alimentaria.
Contar con la metodología adecuada permite mejorar la capacidad de respuesta, optimizar decisiones y fortalecer los programas de control dentro de cada operación.
Además, acompañamos a cada empresa en la búsqueda de soluciones adaptadas a sus necesidades operativas y objetivos de calidad.
El control de micotoxinas es una herramienta clave para reducir riesgos y mejorar la seguridad alimentaria en toda la cadena productiva.
Ya sea mediante sistemas rápidos para decisiones operativas o metodologías de laboratorio con mayor sensibilidad, la detección temprana permite actuar con mayor precisión y eficiencia.
En Rodin acompañamos a empresas e industrias con soluciones Neogen pensadas para fortalecer el control de calidad, optimizar procesos y mejorar la inocuidad alimentaria