Conservación poscosecha: cómo controlar el ambiente y reducir pérdidas

Sin categoría 26 agosto, 2026

La conservación poscosecha de frutas y hortalizas no termina cuando el producto entra en una cámara frigorífica. Después de la cosecha, los tejidos vegetales continúan respirando, transpirando y atravesando procesos de maduración y senescencia. Al mismo tiempo, están expuestos a factores ambientales y microbiológicos que pueden acelerar su deterioro.

Por eso, mantener una temperatura adecuada es fundamental, pero no es suficiente para controlar todas las variables que afectan la calidad. Humedad relativa, etileno e higiene también forman parte del ambiente poscosecha y requieren una estrategia de control acorde con las características de cada producto. Seguí leyendo para conocer qué impacto tiene cada una y cómo puede abordarse de manera integrada.

Qué factores afectan la conservación poscosecha

Una vez cosechadas, frutas y hortalizas siguen siendo tejidos vivos. La temperatura, la humedad, el etileno y las condiciones higiénicas del ambiente pueden modificar la velocidad con la que pierden calidad.

Cuando estas variables no se controlan adecuadamente, pueden aparecer pérdida de peso, deshidratación, ablandamiento, arrugamiento, cambios en la apariencia y deterioro prematuro. Las condiciones de almacenamiento, transporte, manipulación y uso de las cámaras también influyen en las pérdidas poscosecha.

Humedad relativa y pérdida de agua

La humedad relativa tiene una relación directa con la transpiración del producto. Cuando la humedad relativa es baja o existe un déficit de presión de vapor elevado, frutas y hortalizas pueden perder agua más rápidamente, afectando su peso, turgencia, firmeza y apariencia.

Pero controlar la humedad no significa simplemente agregar agua al ambiente. El objetivo es alcanzar y mantener condiciones adecuadas sin generar condensación ni mojado superficial, siempre de acuerdo con los requerimientos específicos del producto.

Etileno y maduración

El etileno participa en procesos fisiológicos vinculados con la maduración y la senescencia. Su presencia adquiere especial importancia cuando se almacenan productos con diferentes comportamientos frente a este gas.

Por eso, la gestión del etileno es otra variable relevante dentro de una estrategia de conservación poscosecha, especialmente en cámaras donde se almacenan productos sensibles o productores de etileno.

Higiene del ambiente

Cámaras, contenedores, superficies y elementos de transporte también forman parte del sistema de conservación. Una higiene deficiente puede favorecer la persistencia y dispersión de microorganismos capaces de contaminar superficies, envases o productos y contribuir a su deterioro.  

La sanitización, por lo tanto, debe integrarse al manejo poscosecha y no considerarse una acción aislada.

Los beneficios que aporta un ambiente poscosecha controlado

Controlar las condiciones ambientales permite actuar sobre distintos factores que influyen en la calidad comercial del producto. No existe un único rango aplicable a todas las frutas y hortalizas: cada producto requiere condiciones específicas de temperatura, humedad y manejo.

Entre los principales beneficios se encuentran:

  • Reducir la pérdida de agua, ayudando a conservar peso y turgencia.
  • Preservar firmeza y apariencia, disminuyendo signos de deshidratación.
  • Controlar procesos de maduración, especialmente mediante una adecuada gestión del etileno.
  • Mejorar las condiciones higiénicas de cámaras y espacios de almacenamiento.
  • Reducir factores que aceleran el deterioro, contribuyendo a una conservación más estable.

La clave está en comprender que estas variables no funcionan de manera independiente. Una cámara puede tener una temperatura correcta y, aun así, presentar problemas relacionados con humedad, etileno o higiene.

Tecnologías para controlar el ambiente poscosecha

Las soluciones Aguair disponibles a través de Rodin permiten actuar sobre diferentes variables del ambiente poscosecha mediante tecnologías de humidificación, control de etileno y sanitización. 

Aguatronics, control de humedad

Aguatronics está orientado al control de la humedad relativa mediante un sistema de micro-niebla. Su función dentro de la conservación poscosecha es ayudar a mantener condiciones de humedad adecuadas y reducir la pérdida de agua del producto.

El valor de esta tecnología está en controlar la humedad sin convertir la cámara en un ambiente mojado. El nivel de humedad debe definirse según el producto, la cámara y las condiciones reales de operación.

ClensAir E10, control de etileno y contaminantes

ClensAir E10 está diseñado para reducir y mantener bajo control la concentración de etileno mediante un proceso de filtrado de seis etapas. Puede utilizarse en cámaras frigoríficas, salas de maduración, contenedores de transporte y áreas de procesamiento poscosecha. 

Su aplicación puede resultar especialmente relevante en cámaras y espacios cerrados donde se necesita gestionar de manera continua el aire y determinados compuestos asociados al almacenamiento de productos perecederos.

SaniCart y SaniPass, higiene en distintos puntos

La sanitización también puede abordarse mediante tecnologías de aplicación por micro-niebla seca. SaniCart permite trabajar sobre cámaras y espacios cerrados, mientras que SaniPass puede integrarse en puntos de paso donde se busca tratar elementos que ingresan a determinadas áreas.

Estas soluciones no reemplazan los protocolos de limpieza y desinfección establecidos. Su utilización debe definirse según el desinfectante autorizado, la concentración, el método de aplicación y el protocolo validado para cada instalación.

Una estrategia integrada para la conservación poscosecha

El verdadero valor aparece cuando las distintas tecnologías se incorporan dentro de una misma estrategia. En lugar de buscar un único equipo que resuelva todos los problemas, cada solución puede actuar sobre una variable diferente del ambiente.

Un esquema posible sería:

Antes del almacenamiento: sanitizar cámaras y espacios mediante un protocolo adecuado.

En los puntos de ingreso: incorporar una barrera sanitaria cuando el proceso lo requiera.

Durante la conservación: controlar la humedad relativa para reducir la deshidratación.

De forma continua: gestionar la calidad del aire y el etileno según las necesidades del producto.

Este enfoque permite pasar de una conservación basada únicamente en la temperatura a una gestión más completa del ambiente. La tecnología, sin embargo, debe seleccionarse siempre considerando el producto, la cámara, las condiciones de almacenamiento y el proceso específico.

 

La conservación poscosecha depende de mucho más que mantener una cámara fría. Temperatura, humedad relativa, etileno e higiene intervienen sobre diferentes aspectos del deterioro y deben gestionarse de acuerdo con las características de cada fruta u hortaliza. Un ambiente correctamente controlado puede contribuir a preservar peso, firmeza, apariencia y calidad comercial.

En Rodin analizamos las características de cada operación para identificar qué solución puede integrarse mejor al proceso. ¿Querés optimizar las condiciones de conservación de tu cámara? Contactanos y te asesoramos sobre las tecnologías Aguair disponibles para tu operación.

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